IV.- Los Satelites modernos de Comunicación

LOS SATÉLITES MODERNOS DE COMUNICACIÓN

Hace dos mil años, el apóstol Juan fue desterrado a una isla llamada Patmos, enfrente del Mar Egeo, por el emperador romano Dioclesiano. Allí en esa isla y casi de 90 años de edad, tuvo una revelación del Señor Jesucristo, de la cual salió el libro llamado el Apocalipsis.
En este libro se describen la mayor parte de los acontecimientos proféticos que tendrán lugar en el mundo en estos años que estamos viviendo actualmente y en los que están por venir.
Cristo le describe a Juan “las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1).
Entre todos los acontecimientos futuros revelados en el libro del Apocalipsis, encontramos un alcance tecnológico profetizado y cumplido en nuestro siglo XX.
“cuando hayan acabado su testimonio (los dos testigos), la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y matará.
Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado nuestro Señor.
Y los de los pueblos, tribus, lengua y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio y no permitirán que sean sepultados” (Apocalipsis 11:7-9).
Esta profecía es asombrosa a la luz de los modernos satélites de comunicación que enlazan en segundos al mundo entero en el mismo evento.
¿Cómo pudo la Biblia que algún día el mundo llegaría a VER AL MISMO TIEMPO un mismo suceso?
La muerte de estos dos varones de Dios será VISTA por casi todas las naciones del mundo AL MISMO TIEMPO.
¿Cómo podría ser esto posible si no se hubiera inventado los satélites modernos de comunicación?

¿CÓMO FUE ESTO POSIBLE?
Las ondas electromagnéticas fueron descubiertas en 1888 por el físico alemán Heinrich Hertz, quien demostró que éstas podían variar en medidas de centímetros a metros.
También pudo demostrar que estas ondas invisibles viajan a una velocidad de 3000,000 kms. por segundo, o sea, la misma velocidad a la que viaja la luz.
Este descubrimiento abrió un campo de investigación y acción que todavía no acabamos de explotar y que es la comunicación “vía satélite”

¿CÓMO FUNCIONAN LOS SATÉLITES?
Un satélite es un aparato con una modernísima tecnología y cuyo funcionamiento esencial consiste en recibir y enviar señales de video y de audio.
Una señal envidia por un satélites puede cubrir, aproximadamente un tercio del total del globo terráqueo.
La gran mayoría de los satélites actuales en órbita se encuentran a 36,000 kms. de distancia del Ecuador.
A esta altura, la velocidad de los satélites es igual a la rotación de la Tierra, por lo cual su posición con respecto a la Tierra permanece estable.
Todo sistema de comunicación vía satélite, visto de forma global, está compuesto de una estación terrestre ascendente, de un satélite de un satélite de comunicación y de una estación receptora terrestre.
La estación ascendente envían la señal en forma de microondas a un punto preciso en el espacio, una vez en órbita, esta señal es recibida por un satélite, amplificada y retransmitida de regreso a la Tierra donde puede ser recibida por un número ilimitado de “antenas” que se encuentra ubicadas en el campo visual del satélite.

DESARROLLO DE LOS SATÉLITES.
El primer concepto de un satélite fue expuesto en 1945 por Arthur C. Clarke y consistió en enviar una señal al espacio donde fue recibida, amplificada y enviada de regreso a la Tierra para ser captada por una estación receptora.
En 1965, la empresa Intercomunicaciones Satélite (INTELSAT) lanzó en órbitas y primer satélite llamado “Pájaro Madrugador”, en una órbita geosincrónica sobre el Océano Atlántico.
En este mismo año, la Unión Soviética lanzó también el satélite llamando “Molniya” (lo cual significa en ruso “iluminación”).
En 1970, los E. U. de Norteamérica y Canadá empezaron a usar la “transmisión vía satélite” para efectos de comunicación internacional, con los satélites “Domsat” y “Anik”.
Francia e Inglaterra se unieron a la comunicación vía satélite poniendo en órbita los satélites “Simphony”, lanzados en 1974 – 1975.
Cualquier persona o compañía que utilice actualmente un sistema de comunicación vía satélite, se encuentra en una posición única en la historia de las telecomunicaciones.
Es fascinante observar de qué manera el ser humano avanza a pasos agigantados dentro del mundo de la tecnología, gracias a las posibilidades actuales de comunicación.
¡Qué increíble que hace dos mil años la Biblia profetizara de toda esta intricadísima tecnología que pudo desarrollar los satélites de comunicación actuales y que harán posible también el cumplimiento de las profecías bíblicas!

IMPLICACIONES ESPIRITUALES
Desde la época de los apóstoles y especialmente desde que nació la época electrónica, la escala de la batalla espiritual ha aumentado tremenda mente.
Es difícil para muchos cristianos e iglesias discernir el grado de intensidad con que enemigo de nuestras almas nos está atacando.
Podríamos suponer que esta batalla espiritual debería disminuir, puesto que el número de demonios no ha cambiado desde hace dos mil años, mientras que la humanidad ha crecido de 150 millones a más de 5 mil millones actualmente (1999).
Sin embargo, el acceso del diablo a las almas en el mundo ha aumentado a través precisamente, de los medios masivos de comunicación y de la literatura.
Existe actualmente dentro de nuestro mundo una inundación de palabras e imágenes visuales provenientes de las películas, TV y radio, y por causa de nuestra tecnología moderna, que ha hecho más accesible a las almas los pecados de la mente y del corazón.
Ahora, más que nunca, la mente humana, abierta ante esta inundación satánica de suciedad y rebelión, se está convirtiendo en una fortaleza para el diablo.
En nuestro mundo actual, bombardeado por casi todos los medios de comunicación aún los demonios menos poderosos pueden ejercer mayor influencia simplemente controlando los guiones (scripts) de los escritores y productores de las películas del cine y la TV.
Ciertamente, Satanás es el “Príncipe de la potestad del aire” (efesios 2:2), pero debemos darnos cuenta que el “poder del aire” no es solamente el “viento”, sino que incluye las ondas electromagnéticas y electrónicas que llevan las señales de radio y TV.
Debemos pues, aprovechar estos avances tecnológicos de comunicación y este enorme potencial que el diablo está usando para pervertir las mentes humanas, para propagar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo y así contrarrestar esta satánica inundación de inmoralidad sexual, violencia, crímenes, abortos y destrucción de hogares que se está llevando a cabo mediante todos estos medios modernos de comunicación.
Dios no dará, poco a poco, las oportunidades y la gracia para que podamos así cumplir sus palabras proféticas:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).